El intendente de Esquel, Matías Taccetta, sería designado como representante de las acciones Clase B en el directorio de Hidroeléctrica Futaleufú S.A. La noticia, celebrada por algunos sectores como un triunfo de la cordillera, llega en medio de una discusión que no es nueva: la disputa por los recursos que genera una de las represas más importantes de la Patagonia.
Pero mientras los políticos se pelean por quedarse con un pedazo del pastel, el Parque Nacional Los Alerces, el verdadero joyero que alberga al complejo hidroeléctrico, se desmorona por falta de mantenimiento de infraestructura provincial en un silencio cómplice que nadie quiere romper.
Una foto que retrata la incongruencia
El complejo hidroeléctrico Futaleufú está situado en el corazón del Parque Nacional Los Alerces, un área protegida de jurisdicción nacional creada mucho antes de que la provincia de Chubut existiera como tal. Las leyes que regulan los parques nacionales son claras: los recursos naturales allí contenidos no fueron delegados a las provincias. Sin embargo, eso no ha impedido que el gobierno provicnial y los municipios de Esquel y Trevelin impulsen un frente común para apropiarse de las regalías y el canon por el uso del agua.
Lo que esta foto oficial no muestra es el estado calamitoso en el que se encuentra el parque. El tendido eléctrico, que pertenece a la provincia, está totalmente podrido. Las instalaciones eléctricas del Parque Nacional Los Alerces son un ejemplo de la desidia provincial: a pesar de los innumerables reclamos y las promesas vacías, el gobierno de Chubut no ha invertido un solo peso en su mantenimiento. La seguridad del parque, el desarrollo turístico y la infraestructura básica están en el olvido. Ni siquiera han sido capaces de nombrar a un médico para ocupar el cargo vacante en la sala de primeros auxilios.
La provincia ya cobra, pero no invierte
Resulta cuando menos ridículo que la provincia y los municipios pretendan exprimir más dinero de Futaleufú cuando ya son parte del negocio. La composición accionaria de Hidroeléctrica Futaleufú S.A. es clara: la provincia de Chubut posee el 39% de las acciones Clase B, lo que le garantiza una participación activa en las ganancias y decisiones de la empresa. La provincia ya cobra dinero proveniente de la explotación del recurso, pero ni con eso ha demostrado interés en mejorar el parque.
El Parque Nacional no le pertenece ni a Esquel ni a Trevelin, y ambas localidades ya viven del turismo que genera el parque, sin invertir un sólo peso.
El resto del paquete accionario está en manos de Aluar Aluminio Argentino (60,20%) y otros accionistas menores. Es decir, la provincia de Chubut no es una espectadora desinteresada: es socia de la empresa. Pero mientras cobra, el Parque Nacional Los Alerces sigue esperando una inversión que nunca llega.
Las falsas expectativas sobre el Directorio
La designación de Taccetta en el directorio de la empresa hidroeléctrica ha sido presentada como un logro para la región. Pero ocupar un cargo directivo en Hidroeléctrica Futaleufú S.A. no le da al intendente de Esquel ningún poder real para modificar las leyes que regulan la concesión del recurso natural, que es propiedad de la Nación. Tampoco le otorga facultades para reclamar tasas o impuestos que no están contemplados en el marco legal vigente.
La dirección interna de la empresa se ocupa de la operación y administración del negocio, no de la discusión de fondo sobre la jurisdicción de los recursos. Pretender que un asiento en el directorio va a solucionar los problemas estructurales de la región es, como mínimo, engañoso. Es una maniobra política para aparentar acción mientras se ignora el verdadero problema: el abandono del parque.
El turismo vive del parque, pero no lo cuida
Esquel, Trevelin y toda la zona cordillerana viven del turismo que atrae el Parque Nacional Los Alerces. Es el máximo atractivo de la región, el imán que convoca a visitantes nacionales y extranjeros. Los demás atractivos son secundarios, complementarios. Sin el parque, la economía de estos municipios se desploma.
Sin embargo, ni los municipios ni la provincia han hecho una sola inversión significativa en el parque. No hay políticas de desarrollo turístico, no hay mantenimiento de senderos, no hay mejora en los servicios. El Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está en estado de total abandono. La infraestructura es obsoleta, los servicios son deficientes y la gestión no aprovecha su potencial turístico internacional.
La provincia y los municipios quieren adueñarse de los recursos de Nación, pero se olvidan de que esos recursos están en un parque nacional que ellos mismos descuidan. Quieren cobrar regalías, pero no quieren invertir en el lugar que genera esas regalías.
Un reclamo histórico que oculta una realidad incómoda
No es la primera vez que la cordillera reclama mayor participación en los beneficios de Futaleufú. En 2019, el entonces gobernador Mariano Arcioni designó al intendente de Trevelin, Omar Aleuy, y al concejal Cristian Pasquini en el directorio con el mismo argumento: «estar adentro del sistema» para discutir regalías y beneficios.
Siete años después, el debate es el mismo. La pregunta que plantea Aleuy sigue sin respuesta: qué lugar le corresponde a la región en una de las principales fuentes de generación de energía del país. Pero la pregunta correcta debería ser otra: ¿qué lugar le corresponde al Parque Nacional Los Alerces en la agenda de quienes pretenden vivir de sus recursos?
El canon del agua y la energía gratis
Uno de los ejes centrales de la discusión actual es la incorporación de un canon por el uso del agua, algo que actualmente no se percibe porque la concesión vigente es anterior a la ley provincial que lo establece. La propuesta contempla que el 70% de esos recursos quede para la provincia y el 30% se distribuya entre los municipios de Esquel, Trevelin y Cholila.
Pero Taccetta fue más allá y propuso que los municipios cobren parte de ese canon en energía, para usarla en tarifas sociales, atraer inversiones o generar sistemas mixtos. La idea, en principio, suena atractiva. Pero oculta una realidad incómoda: mientras los políticos discuten cómo repartirse la energía y el dinero, el parque sigue sin electricidad digna, sin mantenimiento y sin inversión.
Por otro lado, el hecho que el municipio pudiera recibir cuotas de «electricidad gratis», no significa que los vecinos vayan a pagar menos de luz, sino que es una peligros arma política para que se haga clientelismo direccionado a futuros votantes.
Un futuro incierto para un patrimonio de todos
La concesión de Futaleufú venció en junio de 2025 y el futuro del complejo es incierto. La provincia mantiene abierta una acción judicial ante la Corte Suprema en la que reclama el reconocimiento de su dominio sobre los recursos naturales, cuestionando la posibilidad de que el Estado Nacional avance unilateralmente en una nueva concesión.
La Corte Suprema ya habilitó el reclamo de Chubut, reconociendo su competencia para intervenir. Pero un fallo no resuelve el fondo del asunto: la provincia sigue sin demostrar que está en condiciones de administrar esos recursos con responsabilidad. Y los hechos demuestran todo lo contrario.
La provincia aduce que la Constitución le otorga derechos sobre los recursos, pero se olvida que esos derechos están regulados por leyes nacionales, tal como la misma Constitución señala que debe hacerse.
Una agenda equivocada
La dirigencia política de Chubut tiene la agenda completamente invertida. Mientras se pelean por un asiento en el directorio de una empresa, mientras discuten cómo repartirse las regalías y el canon del agua, el Parque Nacional Los Alerces sigue esperando que alguien cumpla con lo más básico: invertir en su infraestructura, garantizar su seguridad y desarrollar su potencial turístico.
Los municipios y la provincia viven del turismo que genera el parque, pero no invierten un peso en él. Quieren adueñarse de los recursos de Nación, pero se olvidan de que esos recursos son de todos los argentinos y están en un área protegida que merece respeto y cuidado.
La designación de Taccetta en el directorio de Hidroeléctrica Futaleufú S.A. no va a cambiar nada. Por más que algunos medios aplaudan, o lo muestren como algo sustancial, esa designación es meramente figurativa, no implica ningún beneficio palpable a la región.







































