Otro escándalo estaría por estallar en torno a la fiscal Bottini. El “geriátrico del terror”, como así lo han apodado al geriátrico clausurado de Trevelin, estaría vinculado fuertemente al marido de la Jefa de Fiscales, María Bottini y lo habrían instalado en Esquel.
El despreciable geriátrico, fue clausurado luego de evidenciarse que los abuelos allí alojados vivírían en condiciones inhumanas de abandono y suciedad, con camas repletas de bichos. También tendría un historial de hechos alarmantes: ancianos atados, adormecidos con medicación sin control ni registro médico, internaciones ilegales a la fuerza y sin documentación médica que lo avale, moretones, certificados truchos, personal en negro, personal no idóneo, etc.

Pero lo más alarmante es lo que se preguntaba la población en las redes sociales: ¿Por qué la justicia no avanzaba en esos casos y se llegó a tal extremo?

Información reciente, llegada a Chubut Online tras los otros escándalos en torno a la fiscal Bottini, da cuenta de una vinculación directa que tendría el marido de la fiscal Bottini, Martín Sandoval. El vehículo, patente AG644EW con el que se desplaza el marido de la fiscal sería el mismo con el que se manejaba el dueño del geriátrico. De hecho, el vehículo fue comprado 0km en 2024 por dueño del geriátrico y Martín Sandoval lo pasó al poco tiempo a su nombre, con muy pocos km y hasta el olorcito a 0km; pero habría testigos que indicarían que el vehículo seguía siendo usado por el anterior propietario. ¿Simulación?
En la siguiente imagen vemos el vehículo de Martín Sandoval estacionado en el geriátrico de Trevelin en una fecha en la que no sólo el ya era titular desde hacía más de un año, sino que fue en días en los que se había clausurado al geriátrico.

Este vehículo, fue comprado en 2025 por Martín Sandoval y lo inscribió en el registro automotor como SOLTERO, cuando él se habría casado con Bottini en 2023, en lo que sería una maniobra de ocultación de la copropiedad del vehículo. Hecho no menor, teniendo en cuenta que Martín Sandoval es contador público, por ende, conoce perfectamente que eso podría constituir un delito. ¿La fiscal Bottini no sabía nada o querría ocultar por algún motivo los bienes de la sociedad conyugal? ¿No sabía qué hacía su marido con el dinero de la sociedad conyugal, en cantidad suficiente como para adquirir un vehículo casi 0km?

Según versiones que estamos intentando corroborar, Martín Sandoval sería, además del contador de esa residencia infernal, una suerte de socio, o gestor del geriátrico.
Tras la clausura del geriátrico en Trevelin, Martín Sandoval habría gestionado el alquiler de un inmueble en Esquel para que el geriátrico clausurado continuara funcionando. El domicilio del geriátrico sería en Perito Moreno 331.

Chubut Online pasó por la puerta del inmueble y no evidenció cartel alguno que indicara habilitación comercial, nombre del comercio, ni nada de lo que debiera identificarlo como una residencia geriátrica, ni habilitación de ningún tipo.
Sí se evidenció, desde la vía pública, personas mayores de edad cercanas a una ventana, las cuales permanecieron por mucho tiempo en la misma posición, de forma similar a lo que ocurría en el geriátrico de Trevelin.
El geriátrico esta vez estaría a nombre de la hija de los dueños del geriátrico de Trevelin, María Élida (Mariel) Ripani, una ex docente dada de baja del sistema educativo, tras tener al menos dos sumarios administrativos. Hay quienes sostendrían que fue exonerada, pero no hemos podido comprobarlo.
De confirmarse estas versiones, la situación sería mucho más grave: “Mariel” Ripani tendría serios antecedentes en el Ministerio de Educación y hasta hubo una suerte de “pueblada” en la comunidad donde ejerció (Cerro Centinela) para que no vuelva a pisar esa escuela. La documentación puede verse en el boletín oficial, Resolución XIII-91 del día 07/5/20 (Culminación de sumario administrativo con sanción); Resolución XIII-82 del día 13/5/24 (inicio de un nuevo sumario).

El escándalo sobre su paso por la docencia puede verse en varios medios. Red43 publicó en 2017: “María Elida Ripani, se desempeña como Directora de dicho establecimiento y, según comentan los padres, el año pasado tuvo “comportamientos repudiables” hacia los padres y alumnos. “Por ello se realiza este reclamo pidiendo que la titular deje su cargo.”

El día 12/5/2024, es decir, un día antes a la apertura del nuevo sumario administrativo, fue dada de baja. Por los años de servicios publicados en la página oficial de la provincia, los años de aportes no serían suficientes para su jubilación, por lo que su baja resulta un enigma para nosotros.

De ser cierta la versión de que esta mujer está a cargo de ancianos en el geriátrico mudado a Esquel, cabe preguntarse si tiene idoneidad para estar al cuidado de ancianos o a cargo de una entidad para el cuidado de ancianos. ¿Nada de esto sabían Bottini y su marido?
“Mariel” Ripani tendría un apego muy grande con Bottini y con Martín Sandoval, que hasta la trataría de “cuñada”, o más cariñosamente “cuña”, porque diría que el marido de Bottini es como su hermano.
A todo esto: ¿Bottini nunca supo nada de ninguna irregularidad en el geriátrico?, ¿Nunca supo que su marido inscribió el vehículo como soltero?
¿La política mezclada con todo esto?
La supervivencia de ese geriátrico habría estado ligada a “ganchos” políticos. Tal sería así, que, por ejemplo, nos han comentado que una ex “primera dama” local les habría estado dando una mano para que el geriátrico reabriera en Esquel, con otra fachada. No pudimos corroborarlo.
Quizás sea por ello que en el padrón de afiliados justicialistas del año 2015, “Mariel Ripani”, con domicilio en el geriátrico de Trevelin (San Martín 293) figuraba como votante en Esquel, en el padrón del “Boquete-Esquel-Río Percy”, donde un ex intendente peronista, esposo de “la ex primera dama” habría necesitado mantener “la tropa”.

Sería bueno que quienes tengan que investigar la veracidad de todos estos datos, y controlar previamente para evitar irregularidades y presuntos delitos, se pongan a trabajar, para evitar que el periodismo se vea en la obligación moral de hacerlo.






































